lunes, 11 de abril de 2011

"Amarse con los ojos abiertos"

Este es un fragmento de un libro del psicoanalista Jorge Bucay.
Espero que lo disfruten.

Es muy diferente encarar los conflictos que surgen en una relación con la actitud de revisar "qué me pasa a mí", que enfrentarlos con enojo pensando que el problema es que estoy con la persona inadecuada.

Muchas parejas terminan separándose a partir de la creencia de que con otro sería distinto y, por supuesto, se encuentran con situaciones similares, donde el cambio es sólo el interlocutor.

Por eso, frente a los desencuentros vinculares, el primer punto es tomar conciencia de que las dificultades son parte integral del camino del amor. No podemos concebir una relación íntima sin conflictos.

Estar en pareja ayuda a nuestro crecimiento personal. A ser mejores personas, a conocernos más.
La relación suma.
Por eso vale la pena.
Vale... la PENA (es decir, vale penar por ella).
Vale el sufrimiento que genera.
Vale el dolor con el que tendremos que enfrentarnos.
Y todo eso es valioso porque cuando lo atravesamos, ya no somos los mismos, hemos crecido, somos más conscientes, nos sentimos más plenos.

La pareja no nos salva de nada, no debería salvarnos de nada.
Muchas personas buscan pareja como medio para resolver sus problemas. Creen que una relación íntima los va a curar de sus angustias, de su aburrimiento, de su falta de sentido.
Esperan que una pareja llene sus huecos.

¡Qué terrible error!
Cuando elijo a alguien como pareja con estas expectativas, termino inevitablemente odiando a la persona que no me da lo que yo esperaba.
¿Y después? Después quizá busque a otra, y a otra, y a otra... o tal vez decida pasarme la vida quejándome de mi suerte.
La propuesta es resolver mi propia vida sin esperar que nadie lo haga por mí.
La propuesta es, también, no intentar resolverle la vida al otro.
Encontrar a otro para poder hacer un proyecto juntos, para pasarla bien, para crecer, para divertirnos, pero no para que me resuelva la vida.

El sentido de la pareja es el encuentro, o los encuentros mejor dicho:

Yo contigo.
Tú conmigo.
Yo conmigo.
Tú contigo.
Nosotros, con el mundo.


Ahora yo me pregunto, cuáles serán las herramientas a utilizar para poder construir la relación tal como si fuera un equipo. Es un equipo de a dos, una dupla que se elige mutuamente y camina el mismo recorrido por la vida. Esto no quiere decir que caminen exactamente las mismas cosas ya que cada uno se encuentra de un lado de esta carretera y tendrá diferentes paisajes.
Si yo estoy en un auto de acompañante probablemente tienda a observar mi paisaje derecho mientras que el conductor observará el izquierdo (y adelante por favor también!).

Esto no significa que por observar diferentes paisajes se alejen, sino que tiene que ver con la vida y los días que cada uno tengan. Quizá se avecine una tormenta por el lado derecho, y el conductor no la verá aún... la pareja, esta dupla consiste en comunicarse bien y mantener al otro informado sobre estas cuestiones. De otra manera mi par no va a saber nunca qué es lo que ocurrirá, u ocurre en este preciso instante.


Espero que en este camino que emprendí hace nueve meses logremos consolidar este hermoso equipo de a dos que elegimos comenzar y aprendamos lo máximo que podamos para seguir acompañándonos en el mismo camino, con diferentes paisajes.

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