miércoles, 12 de noviembre de 2008

LA ETERNA MASOQUISTA

Este lugarcito se lo debo dedicar a una gran amiga de toda la vida Pía, ya que cada vez que ocurre un nuevo episodio en su vida novelera me llama por teléfono cagándose de risa o envuelta en llantos y siempre pero siempre tiene que remarcar “esta historia tenés que escribirla, llega a bestseller”.
Todo comenzó cuando finalizando la escuela secundaria, luego de un año de idas y venidas, termina poniéndose de novia con Víctor, un chico que conoció en un boliche por el que nadie daba dos pesos en materia de fidelidad pero nos cerró la boca a muchos. Antes que nada cabe destacar que dos días antes de enseriar su relación, estratégicamente no dejó títere con cabeza en nuestra fiesta de egreso y pudo consumar toda cuenta pendiente habida y por haber.
Seis años de noviazgo hoy en día, y una relación paralela con el Biki, un vecino del barrio que desde que se mudó (mucho antes de conocer a su novio) ya le movió el piso, la estantería, la mesita de luz, entre otras cosas de su cuarto..

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