martes, 25 de noviembre de 2008

La verdad de la milanga

¿Por qué engañamos? Es una pregunta que quizá muchos no se hagan, yo engañé en mi pasado, y no sé si son motivos los que daba para no quedar tan mal, o excusas…
Se supone que no hay necesidad de engañar a una persona si ésta te da todo lo que necesitas, pero hasta qué punto una sabe que llegó a su límite de lo que necesita, ¿qué es más importante, el romance, el sexo, la pasión? No hay muchos combos que vengan completitos completitos.
A medida que fui creciendo creo que maduré ese hemisferio de mi cerebro, y cuando me di cuenta que no estaban bien las cosas con alguien, antes de engañar, dejaba.. pero veo que el resto del mundo generalmente sigue por inercia, hasta casi relaciones paralelas, y pareciera no afectarle la moral bajo ningún punto de vista, acaso no saben que eso vuelve? Y cómo vuelve! Puedo dar fe!
Yo propondría un mundo en el que las bases del juego se estipulen de antemano, y que en el momento del engaño, como en el juego de la oca perdes un turno, acá perdes al otro (al engañado).
Creo que uno puede morderle el brazo a una amiga/o antes de cometer un error que puede cambiar la vida de muchos, sobre todo por una calentura pasajera.. que como lo dice la palabra… se pasa solita.

1 comentario:

Joseph dijo...

Oh, casualidad estaba intentando escribir algo sobre la mentira, el engaño.

Algunos post tuyos me dan ideas para escribir.

Es un gran tema la mentira, trabajo en una financiera y mi jefe dice que todos mienten, la cuestión es sobre qué. Tengo conocidos que son infieles con orgullo y tienen mentiras pulidas.

Las reglas del juego están entendidas por todos, pero no basta con no hacer al otro lo que a uno no le gustaría que le hagan, sino tener en cuenta los sentimientos del otro. Ser concientes que nuestras acciones tienen consecuencias.